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sábado, 12 de febrero de 2011

EL EJERCITO EGIPTO A FAVOR DE LA DEMOCRACIA SE COMPROMETEN CON EL RÉGIMEN CIVIL.

EL CAIRO  - Los gobernantes militares de Egipto dijeron el sábado a la nación que estaban comprometidos con el régimen civil y la democracia tras la salida de Hosni Mubarak y aseguraron que respetarían todos los tratados, una medida para tranquilizar a Israel y Washington.
Activistas a favor de la democracia en la plaza Tahrir de El Cairo, el epicentro del terremoto de protestas populares que derrocaron a Mubarak, han prometido quedarse ahí hasta que el Consejo Militar Superior acepte su agenda de reforma democrática.
En todo Oriente Medio, gobernantes autocráticos estaban calculando sus posibilidades de sobrevivir luego de que Mubarak fue forzado a dejar el poder en una dramática revuelta de 18 días que cambió el curso de la historia de Egipto, inquietando a Estados Unidos y sus aliados.
"La república árabe de Egipto está comprometida con todas las obligaciones y tratados regionales e internacionales", dijo un alto oficial militar en un comunicado emitido por la televisión estatal, delineando las amplias estrategias de las fuerzas armadas en casa y el extranjero.
El mensaje fue claramente diseñado para intentar aliviar las preocupaciones en Israel que desde 1979 tiene un tratado de paz con Egipto, la primera nación árabe que hace la paz con el Estado judío.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró el sábado declaraciones del nuevo gobierno militar de Egipto en que aseguró que respetará los tratados, un tema que había generado dudas en el Estado judío tras la renuncia de Mubarak.
"El tratado de paz entre Israel y Egipto ha contribuido mucho a ambos países y es la piedra angular para la paz y la estabilidad en todo Oriente Medio", dijo el líder israelí en un comunicado.
"TRANSICION PACIFICA"
En otra medida para restaurar el orden, las fuerzas armadas dijeron que garantizarán "la transición pacífica del poder en el marco de un sistema libre y democrático que permita que un poder soberano y civil gobierne el país para construir un estado libre y democrático".
En comentarios tras las declaraciones de la fuerza, los Hermanos Musulmanes, vistos con recelo por Estados Unidos, dijeron que no estaba buscando poder y alabaron los esfuerzos de los militares por traspasar el Gobierno a civiles.
Multitudes celebraban en la plaza Tahrir mientras los organizadores de la protesta instaban al Ejército a cumplir con las demandas, incluyendo la disolución del Parlamento y levantar un estado de emergencia de 30 años de antigüedad usado por Mubarak para reprimir a la oposición y la disidencia.
"El Ejército está con nosotros pero debe cumplir con nuestras demandas. Las revoluciones a medias matan naciones", dijo a Reuters la farmacéutica Ghada Elmasalmy, de 43 años.
Está aun por verse qué apetito tiene el Ejército por una rápida transición a una democracia parlamentaria genuina. El consejo militar entregó pocos detalles de una "fase de transición" y no dio un plazo para elecciones presidenciales o parlamentarias.
Los tumultuosos acontecimientos en Egipto enviaron ondas expansivas hacia países vecinos.
En Saná, una manifestación de unas 2.000 personas inspirada por la revuelta egipcia fue reprimida tras enfrentamientos con partidarios del Gobierno yemení armados con cuchillos y bastones.
En Argel, miles de policías impidieron que opositores al gobierno realizaran una marcha.
SOLDADOS SONRIENTES
La primera prioridad era establecer la ley y orden antes del comienzo de la semana laboral, que en Egipto se inicia el domingo.
Tanques militares y soldados permanecieron en las calles custodiando intersecciones importantes y edificios del Gobierno, después de que la fuerza policial se viera superada en sus labores.
Dado que la amenaza de una posible confrontación entre los militares y los manifestantes ha desaparecido, los residentes de El Cairo se tomaron fotografías de recuerdo con los sonrientes soldados para registrar el primer día de la era post-Mubarak.
"La Revolución de los Jóvenes obligó a Mubarak a partir", decía la portada del diario estatal Al-Ahram. "La revolución del 25 de enero ganó. Mubarak dejó el poder y el Ejército gobierna", publicó Al-Gomhuria, otro periódico oficial.
"Jamás hubiera imaginado que viviría un día como este (...) Sólo espero que el nuevo sistema en Egipto nos beneficie y cumpla nuestros sueños", dijo a Reuters Essam Ismail, un residente de El Cairo.
La oposición de Egipto se ha visto afectada por 30 años de un mandato de emergencia impuesto por Mubarak tras suceder a Anwar Sadat, asesinado en 1981, y no había un personaje tan evidente como Nelson Mandela o Lech Walesa liderando la revolución egipcia. Muchos querían ver el fin inmediato de las leyes de emergencia.
"Creo que lo mínimo que el pueblo egipcio merece después de lo que hizo es vivir sin leyes de emergencia", dijo Hafez Abou Saeda, de la Organización Egipcia de Derechos Humanos.
"También espero que el Parlamento y el consejo de la shura sean disueltos pronto, dado que todos sabemos que se instituyeron falsamente y que no representan al pueblo egipcio", sostuvo.
Activistas también querían la formación de un Gobierno transitorio para que se llevaran a cabo elecciones en menos de nueve meses, la creación de partidos políticos, el fin de las cortes militares y la libre expresión mediática.
Entre los líderes posibles estaba Ayman Nour, quien desafió a Mubarak en la última elección presidencial y más tarde fue acusado de falsificación y encarcelado por tres años.
El secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, un ex ministro de Relaciones Exteriores egipcio, a menudo ha contado con apoyo árabe por sus comentarios directos. Moussa dijo el viernes que dentro de unas semanas dejaría la institución árabe que ha encabezado por alrededor de 10 años.
También hay figuras populares entre los Hermanos Musulmanes y otros partidos de oposición. Pero de todas formas aún no está claro si alguno de estos jóvenes líderes anónimos detrás de la revuelta querría o podría postular a la presidencia.
Otro probable candidato es Mohamed ElBaradei, diplomático veterano, ganador del premio Nobel de la Paz y activista opositor que empezó el año pasado una campaña pro democracia para terminar con el régimen de Mubarak.
Consultado el viernes si se postularía a la presidencia, dijo que el asunto no estaba en su mente.
Un manifestante egipcio levanta en hombros a un soldado en la plaza Tahrir el sábado, donde persisten las celebraciones por el derrocamiento de Hosni Mubarak. REUTERS/Mohamed Abd El-Ghany
Ultimo minuto:  Egipcio levanta en hombros a un soldado en la plaza Tahrir.

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